Por qué el lino arrugado es la elegancia del futuro.
La tela que se niega a ser planchada y que, en esa negativa, contiene toda la dignidad del tiempo bien vivido.
Ideas que van más allá del plano. Materiales que merecen una historia. Reflexiones sobre cómo vivimos y cómo queremos vivir.
Llegaron a España de la mano de los modernistas catalanes a principios del siglo XX y se convirtieron rápidamente en el suelo de las casas que querían contar algo. Geométricas, coloridas, hechas una a una con una prensa de hierro y cemento coloreado que no ha cambiado desde entonces.
Hoy vivimos un renacimiento. No por nostalgia — aunque hay algo de eso — sino porque en un mundo de superficies idénticas e infinitamente reproducibles, una baldosa que nadie más tiene exactamente igual se ha convertido en el mayor lujo posible. La imperfección como sello de identidad.
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Cuando el punto de luz fijo manda, la habitación se cierra. Cuando la luz viene de varios ángulos a distinta altura, el espacio se abre y respira.
El mar Mediterráneo es también terracota, encalado amarillo, verde olivar oscuro y el ocre de una pared que lleva cien años al sol.
Un sofá no es una compra: es una inversión en los próximos quince años de tardes de domingo. Cinco preguntas que debes hacerte antes de decidir.
Doce plantas de interior que sobreviven a los olvidos de riego, al piso orientado al norte y a las personas que dicen que no tienen mano para las plantas.
El techo es la quinta pared de una habitación y la más olvidada de todas. Cómo convertir lo que hay encima de tu cabeza en la parte más interesante de la estancia.